El 121 vs el 141: una comparación odiosa

Por Migue Magnasco – Presidente fundación Córdoba de Todos

Muchas veces desde algunos sectores intentan convencernos que en materia de gestión gubernamental, las cosas solo pueden hacerse de una única manera, que hay que respetar a los dioses privados, que si ponen la plata hay que habilitar lo que sea, que mientras menos esté metido el municipio mejor, que no hay que controlar y movidas así. Hay que plantarse frente a esa concepción porque es poco novedosa, ineficiente y sobre todo muy poco inteligente. Si hay algo que ya está largamentecomprobado en nuestra ciudad, es que el crecimiento urbano a medida de los grandes grupos inmobiliarios ha generado el colapso de los servicios públicos y una trama urbana cada vez más fragmentada y desigualitaria. Basta un recorrido por nuestras calles y avenidas para dimensionar el impacto negativo del crecimiento “regulado por el mercado”: barrios tradicionales cada vez más deteriorados y un crecimiento exponencial de los “barrios cerrados”, tanto horizontales como en altura, donde el elevado poder adquisitivo de sus habitantes busca compensar la incapacidad del Municipio para prestar servicios de calidad. Eso no funcionó. Y no sólo que no funcionó, si no que explica gran parte de los problemas que a diario tenemos los cordobeses. Ya está. Hay que hacer otra cosa. Quienes hacemos política debemos hacer otra cosa. Proponer otras maneras, otras soluciones, o mejor dicho, proponer soluciones.

El predio del ex Batallón 141 ubicado en la zona Sur de la ciudad, es un buen lugar por donde comenzar a plantear otro enfoque para el desarrollo urbano. Las 23 hectáreas que aloja en su interior, representan el último pulmón verde de esta parte de la Capital. Allí se intenta realizar otro megacomplejo habitacional con departamentos suntuosos, accesibles únicamente para sectores de altos ingresos, con shoppings, cines y otros lujos. Para pocos, claro. De nuevo, todo a medida del grupo empresario, en este caso el grupoEurnekian, que se limita a desarrollar sin generar las modificaciones de infraestructura para tolerar el consecuenteincremento en la demanda de servicios, vende los departamentos, licita otras partes del terreno y luego se va; dejando para los capitalinos la asfixia ambiental, los embotellamientos, los cortes de luz y agua, las cloacas fluyendo en calles y veredas. No aprendemos más. Pero, ¿es verdad que no había otra posibilidad?

Hace algunos días el Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE) perteneciente a CONICET, organizó en Córdoba el Seminario Latinoamericano de Gobiernos Localesy Acceso al Hábitat. Una de las exposiciones que allí tuvieron lugar estuvo a cargo de miembros actuales y ex integrantes de la Municipalidad de Rosario, que participaron en el proceso de diseño de urbanización del predio del Ex Batallón 121, homónimo del 141 en la provincia vecina de Santa Fe, sólo que con 30 hectáreas de extensión (7 más que el terreno local). Misma situación, distinta solución. Los funcionarios rosarinos no hicieron magia, sino que tuvieron una gran virtud: planificar esta transformación urbana escuchando a la comunidad. Cuando hablamos de comunidad nos referimos a diversos sectores: los vecinos directamente afectados, especialistas universitarios (ingenieros, arquitectos, paisajistas), sindicatos de la construcción y organizaciones sociales dedicadas a la promocióndel derecho al hábitat, entre otros.

Con este espíritu se lanzó desde el Municipio un Concurso Público de Ideas en dónde la ciudadanía presentó sus proyectos parareconvertir el 121, de acuerdo a una serie de criterios orientadores: lo que se realizaráfinalmente debíafavorecer a toda la población,ser de acceso público y cuidar el espacio verde. El proyecto ganador refleja perfectamente esa línea de desarrollo positivo. En el predio del ex Batallón 121 tendrán lugar:un parque ecológico sustentable que servirá como paseo público con diversos recorridos interactivos para todos los habitantes de la ciudad (la mitad del terreno -15 hectáreas- estará destinada a este fin);un parque científico tecnológico para la innovación en materia de industria, empleo y salud que funcionará en instalaciones ya existentes a ser recuperadas (instalaciones antiguas que utilizaban los militares que aquí en Córdoba también siguen en pie); un complejo deportivo con cancha de fútbol, gimnasio para otras disciplinas deportivas, natatorio y vestuarios, para ser utilizado por clubes y escuelas de los barrios aledaños; y un área residencial donde se construirán viviendas para sectores de ingresos medios (4 hectáreas serán afectadas a este ítem). A la par se abren continuidades de calles que atraviesan el predio y permiten integrarlo a la zona descomprimiendo e interconectando los barrios circundantes de tejido socioeconómico heterogéneo que permanecían divididos por la presencia del predio militar en desuso.

Linda vuelta le encontraron los rosarinos. No es tan difícil. Sólo se requiere una aguda capacidad de escucha en relación propuestas que pueden resultar virtuosas para el bien común. El Estado es central para esto, para abrir el juego, para organizar y ser el que convoca,para funcionar como la herramienta mediante la cual los ciudadanos piensan, promueven y generan concretamente un progreso sustentable, solucionando problemas, actuando sobre las demandas de la población.

¿Y los privados? Fíjese, también tienen participación. Una vez que la comunidad a través del Estado resuelve, los empresarios pueden invertir pero sobre la base de este proyecto ganador. Pueden ganar la licitación para la construcción de las viviendas, o la del gimnasio deportivo, o la recuperación de instalaciones para el parque científico-tecnológico, aportando su capacidad instalada para desarrollar obra pública y las modificaciones de infraestructura necesarias para concretar los objetivos marcados por el plan rector. Es decir un desarrollo mixto público-privado pensado para el bien común. Todos tienen su lugar. Qué distinto es eso a desarrollar únicamente desde la visión unilateral y no consensuada de los grupos inmobiliarios, ¿no?

Es importante traer a cuenta lo actuado en Rosario, porque marca una forma muy interesante de pensar el progreso en nuestras ciudades. Sería bueno que fuera tomado por quienes ocupan los Ejecutivos locales como un camino posible para resolver mejor el conflicto latente que existe en torno al Batallón 141. Quien estas líneas escribe no milita en el Socialismo (que es quien llevó adelante esta metodología en Rosario); habla desde el Peronismo, sin embargo, en debates estructurales como estos, lo que hay que hacer es tomar las muchas buenas ideas y experiencias que existen y tratar de emularlas atendiendo y respetando las características propias de cada lugar.Córdoba puede mejorar si quienes tenemos la pretensión de representar a los cordobeses adoptamos mecanismos más novedosos de solución de los problemas, poniendo siempre el bien común por encima de los particulares y planificando la gestión desde la demanda de los que habitan a diario en nuestra ciudad en articulación con quienes tienen el conocimiento especializado para plantear respuestas certeras y a largo plazo que beneficien a las mayorías.

 

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