Los peligros de la deuda Municipal dolarizada

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Finalmente el Gobierno Municipal colocó bonos de deuda por 150 millones de dólares, a una tasa del 8% de interés anual. El monto de endeudamiento externo es inédito, y llega de la mano de una gestión que ha usado la colocación de bonos como mecanismo permanente de financiamiento. Sin embargo, han sido muy pocas las mejoras realizadas en la Ciudad a través de esta política de endeudamiento que suele dar algún oxígeno en el corto plazo, pero que compromete severamente las cuentas municipales en el largo. Desde el año que viene comenzarán sólo los pagos de intereses, mientras que la cancelación de los montos contraídos las asumirán futuras gestiones a partir del año 2022.
1) Deuda para pagar Deuda Como reconoce el propio Ramón Mestre, del total de fondos captados, que en pesos es equivalente a 2.300 millones, entre 600 y 700 millones tendrán como destino pagar deuda anterior. Es decir el 33% (ver gráfico) de este endeudamiento muy costoso en moneda extranjera, va a pagar compromisos anteriores que la propia gestión radical se ha encargado de engrosar. Veamos un pantallazo de cuales son esos pasivos previos. En el año 2012, por primera vez en la historia de la Municipalidad de Córdoba, se creó un instrumento financiero para colocar en el mercado de capitales, generando endeudamiento a corto plazo (a pagar en 2 años). Es así que el radicalismo emitió Letras del Tesoro por un monto total de $70 millones. En aquella primera colocación en el mercado obtuvo $57,4 millones que tuvo que devolver a una tasa de interés, en promedio, del 16, 8% anual. En 2013 se volvió a tomar deuda por $139 millones, esta vez a pagar en 2 y 4 años, con una baja tasa de interés en principio, pero con bonos atados a la cotización del dólar (dollar linked). El problema con estos últimos fue que, si bien atrajeron una buena cantidad de inversores, al devaluarse el peso en relación al dólar en Enero del 2014 (en torno al 30%), lo que tiene que desembolsar el municipio para cumplir con esos compromisos es un monto mucho mayor a lo que recibió por su venta. Durante 2014 y los dos primeros meses de 2015, la conducción del Estado local ya tuvo que afrontar masivamente, junto a los gastos corrientes que mencionábamos más arriba, las cancelaciones de pago de esas deudas contraídas por sí misma. Con el municipio absolutamente atado de manos financieramente y por ende detenido en su capacidad de dar respuesta a los necesidades urgentes y muy diversas que tiene nuestra ciudad, el oficialismo, de cara a las elecciones, salió al mercado nuevamente a colocar bonos por $60 millones en Marzo y por 200 millones en Agosto. Por último, en Enero de este turbulento 2016, se realizó una emisión de 141 millones de pesos a pagar en un año, a una tasa sideral del 38% anual. Estos datos arrojan que Ramón Mestre es el Intendente que más deuda ha tomado en la historia de la ciudad. En 4 años (2012-2016), elevó el monto de deuda de $900 millones a cerca de $3.000 millones sin contar esta colocación en dólares. De allí se explica que el destino más abultado del nuevo endeudamiento no sean obras de infraestructura sino cancelar pasivos anteriores por un monto de entre 600 y 700 millones de pesos.
2) Los riesgos de tomar deuda en moneda extranjera en el estado actual de las Finanzas Municipales El número más representativo de la situación por la que atraviesan las finanzas municipales, sin duda es el de la Obra Pública. Comparando el primer semestre de este año, con el de 2015, obtenemos que la inversión del Estado en este rubro se redujo en un alarmante 73%. Es decir, que se encuentra prácticamente detenida. Eso tiene varias explicaciones, pero la más importante es la que se desprende de esquema de gastos corrientes del Municipio que prácticamente deja sin recursos al Poder Ejecutivo para realizar inversiones en infraestructura. Les proponemos hacer un repaso por el panorama actual de las finanzas municipales: – El 60% del presupuesto se destina a pagar salarios de los trabajadores municipales. – El servicio de recolección de la basura, luego de su burda privatización, pasó de significar el 12% del presupuesto, al 19% (pasó de costar 40 millones mensuales en 2011 a los actuales 230 millones mensuales). – El 5% se destina a subsidios para el transporte. Es decir que casi todo el presupuesto municipal (el 85%) está comprometido en esos gastos corrientes. Pero si además a ello le sumamos los vencimientos de las deudas que ha ido contrayendo el Ejecutivo, entendemos por qué están ahogadas las finanzas municipales a la hora de brindar soluciones efectivas a problemáticas que tienen nuestros vecinos. Con ese panorama descripto más arriba, se arriba fácilmente a la conclusión de que este nuevo endeudamiento por 150 millones dólares, agrega más complicaciones que soluciones. La primera reside en el hecho de habernos endeudado en moneda extranjera. Ahora no sólo se corre con los riesgos propios de cancelar pagos de pasivos, si no que los montos de esta deuda nueva pueden fluctuar o incluso desmadrarse frente a cualquier cambio que haya en relación a la moneda estadounidense. A modo de ejemplo, podemos señalar que el precio del dólar establecido por el Ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, para el Presupuesto Nacional 2017, se ubica en 18 pesos. El cumplimiento de ese anuncio, haría volar por los aires los intereses en dólares que desde el año que viene tiene que empezar a pagar el Estado local por la nueva deuda contraída. De esta manera, si aumentan los fondos que el Municipio debe destinar al pago de intereses, le van quedando aún menos recursos para invertir en otras áreas. Eso puede empeorar hacia 2022 cuando llegue el momento de desembolsar la primera cancelación de pago de capital. Estaremos atentos a lo que ocurra con estos fondos. Dejamos abiertos interrogantes y alertas acerca de los problemas graves que podemos padecer los cordobeses en relación al endeudamiento externo como mecanismo de financiamiento municipal. La historia enseña bien qué pasó cada vez que hubo que recortar fondos de distintas áreas, sólo para dedicarse a pagar deuda. Esperemos no repetir errores del pasado.