Objeciones y propuestas en torno al Proyecto “Nodo Vial Plaza España”

Un problema de todos, un aporte para pensar soluciones.
La idea de realizar un nudo vial de dos niveles en Plaza España para solucionar los problemas de tráfico que presenta esta zona, ha encontrado un fuerte rechazo por parte de profesionales y especialistas en el tema y la sociedad en general, durante casi tres décadas. Pero en 2015, en plena campaña para lograr su reelección, Mestre reflotó el entretanto olvidado proyecto. No tardaron en llegar las críticas, formuladas por los mismos actores y, esta vez con mayor énfasis (quizás gracias a los recientes debates locales en torno a cuestiones medioambientales y urbanísticas). Razones no faltaban, puesto que dar soluciones que vienen del siglo pasado a problemas que han crecido exponencialmente en un complejo presente, no es el camino a seguir aquí, ni en ninguna ciudad del mundo. La estrategia del mestrismo para sortear los obstáculos que encuentra en los disidentes del proyecto, es utilizar la legitimidad científica y técnica de la Universidad Nacional de Córdoba. Días atrás el Intendente se reunió con el Rector Hugo Juri para firmar un convenio con el objeto de encargar al Instituto Superior de Ingeniería del Transporte (ISIT) de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales la elaboración del proyecto ejecutivo, sin dudas, esperando que esa intervención de la UNC lo ponga en mejores condiciones de avanzar respecto a la obra que prometió hace exactamente un año. Amén del hecho de que el camino elegido por el Intendente acusa un desconocimiento de la naturaleza real del conflicto viario en concreto, como también su incapacidad para entender las objeciones de los urbanistas que se han manifestado reiteradas veces, nos interesa agregar aquí algunas consideraciones:
  • La consulta al ISIT es un intento pobre por buscar legitimidad, puesto que la incumbencia de este Instituto en una problemática compleja y multidimensional como la que se pretende abordar, es parcial, puesto que considera sólo algunos de sus aspectos. La consulta, no es de extrañar, no se elevó a las demás casas de estudios y centros de investigaciones también idóneos en la temática.
  • La escasa voluntad de diálogo no sólo se expresa en relación al campo de especialistas: arquitectos, urbanitas, paisajistas, sociólogos, capaces de proveer un diagnóstico que supere los aspectos ingenieriles y estrictamente viales del problema. El apremio por licitar antes de fin de año también da cuenta de la reticencia del mestrismo a dialogar con la comunidad en general. Se pretende saldar una discusión de décadas en pocos meses ignorando la necesidad de un debate social amplio e informado con audiencias públicas, en donde los vecinos puedan expresarse acerca de una obra que afectará en no poca medida la trama urbana y vida cotidiana de quienes circulan por la zona.
  • Hasta el momento, no hay siquiera estimación del costo de la obra, cuya única referencia son los 200 millones de pesos que anunció De la Sota allá por el año 2012. El costo real en un contexto por demás inflacionario debería ser muy distinto hoy en día, pero no existen números precisos. La ausencia de números acompaña la ausencia de concursos públicos de anteproyectos y la no publicidad del proyecto con que el mestrismo sostiene ya contar. Justamente el no contar con un proyecto concreto, hace imposible la estimación de costos que, por tanto, puede tender al infinito. Está de más decir que este tipo de información es fundamental y preocupa a todos los contribuyentes. En un principio se afirmó que la obra se realizaría con fondos propios de la Municipalidad, pero dada su difícil situación financiera, hoy en día la posibilidad de tomar deuda externa en dólares resulta por demás peligrosa, tal como las experiencias pasadas lo indican.
  • La obra se realizará a través del recientemente creado y muy cuestionado Ente de Servicios y Obras Públicas (ESOP), que no cuenta con trabajadores ni equipamiento propio. Por ende, suponemos que se va a llamar a licitación para convocar al sector privado para la ejecución del proyecto. Es preciso recordar que las licitaciones que hace el ESOP no pasan por el Concejo Deliberante, es decir, no son sometidas a ningún tipo de control. Si se desconoce el costo de la obra, si aparece en el horizonte la posibilidad del endeudamiento en moneda extranjera para llevarla a cabo, y encima se realizan las licitaciones desde el ESOP, que carece de controles, todo indica que estamos frente a un escenario en donde pueden surgir severas irregularidades que tengan en vilo largo tiempo a los cordobeses.
Desde este espacio nos permitimos sugerir al Poder Ejecutivo que no tome decisiones apresuradas para un tema urbanístico tan complejo. La apertura a escuchar diversas opiniones profesionales puede ser de utilidad para el Intendente y su equipo. Lo que debe evitarse a todas luces es montar una obra a gran escala que no solucione el problema de colapso vial de la zona, que endeude severamente las arcas municipales, y que encima genere dudas sobre el proceso licitatorio. Ese sería el peor escenario, no sólo para la gestión, sino para los ciudadanos de nuestra ciudad.