Recuperar el tren como medio de transporte en Córdoba

En las últimas horas escuchamos con sorpresa a funcionarios de la Municipalidad de Córdoba, hablando de un proyecto que contempla el desmantelamiento del tendido de red ferroviaria con el que nuestra ciudad cuenta desde hace años. Dicha acción, estaría enmarcada en la supuesta construcción de nuevas avenidas que funcionen para descomprimir el tránsito. Decía que lo escuchábamos o leíamos con sorpresa, porque dicho anuncio va exactamente en sentido contrario de lo que aconsejan profesionales y estudiosos de un tema sensible para las grandes ciudades, como lo es la movilidad urbana Atento a ello, nos dispusimos a producir este pequeño texto para convidar a todos quienes -como nosotros- transitan la ciudad, a fines de mostrar que, de todas las opciones posibles para solucionar el tema del caos de tránsito en Córdoba, desmantelar la red ferroviaria y construir grandes avenidas, es la peor.

En primer lugar hay que partir de una premisa básica: en las grandes ciudades el objetivo de un sistema de transporte público eficiente es ofrecer múltiples posibilidades a los usuarios, para que, en vez de recurrir a su auto como única opción, puedan confiar en llegar a destino de la mano de los distintos medios que ofrece la planificación del Estado. Es decir: mientras menos personas utilicen sus automóviles particulares para circular, mejor. Los efectos positivos instantáneos serían dos: 1. Se descomprimiría el tránsito porque habría menos autos; 2. Se reduciría la contaminación ambiental, al disminuirse los gases que los mismos emiten al estar en funcionamiento. Pero hay más, tal como veremos más adelante. Para que la población se vuelque, entonces, masivamente al sistema de transporte público, éste tiene que ser multimodal (múltiples opciones) y confiable, por supuesto. Ahí aparecen los ferrourbanos, los subtes, los tranvías, las bicisendas para las bicis, los colectivos y las combinaciones virtuosas que puedan hacerse entre ellos. Es fácil decirlo; hacerlo es más complicado, desde ya. Pero la búsqueda de soluciones de movilidad urbana, debe orientarse hacia ese ideal.

¿Qué ocurre en Córdoba? El Sistema de Transporte Público sólo se compone del colectivo. Para el vecino dos opciones para trasladarse entonces: el auto o el colectivo (contando a los trolebuses que funcionan sobre las mismas calles que usamos todos y arriban también al casco céntrico). Si el colectivo demora mucho, está en mal estado y encima es caro, el cordobés opta sin dudar un segundo por circular en su auto particular. Hay sectores de la población que no tienen auto, así que directamente tienen que aceptarlo así: esperar el bondi hasta cuando quiera que se digne a venir, o caminar. Desde la Red Ciudadana Nuestra Córdoba (ONG que estudia en profundidad temas referidos a Ciudad de Córdoba), aportan datos por demás elocuentes para este debate, asegurando que el 46,5 por ciento de los cordobeses elige para movilizarse medios individuales de transporte, como son los automóviles, motocicletas, taxis y remises. El 47,5 por ciento se moviliza en medios colectivos de transporte público (ómnibus o trolebuses) y apenas el 6 por ciento elige desplazarse en bicicleta o caminando. El 64,6 por ciento de los vehículos que circulan son automóviles, los cuales trasladan en promedio sólo 1,4 personas por vehículo. En el ingreso al área central, se reduce la frecuencia de los que van caminando o en bicicleta (2,7 por ciento) y se eleva el uso de medios masivos (50,5 por ciento) e individuales motorizados (46,8 por ciento).

Es en ese contexto que introducimos el primer cuestionamiento a la idea de quitar las redes ferroviarias y hacer grandes avenidas. ¿Quiénes van a circular por las nuevas avenidas? Automóviles particulares y colectivos, otra vez. Dos opciones, el sistema sigue ofreciendo lo mismo. Si encima el parque automotor sigue creciendo en Córdoba tal como se comprueba año a año, tarde o temprano, las nuevas avenidas también estarán colapsadas. Los efectos negativos en este escenario son altamente visibles para cualquier ciudadano: embotellamientos por doquier y contaminación creciente. A propósito de esto último, el Instituto de Investigación y Formación en Administración Pública (IIFAP) de la Universidad Nacional de Córdoba, asegura en su estudio Gestión Urbana, Movilidad y Modos de Transporte (compilación que recomendamos ampliamente) que “los vehículos privados son responsables de casi el 80 por ciento del total de emisiones de óxidos de nitrógeno debidas al tráfico y del 60 por ciento de las emisiones de partículas. El tráfico es también la fuente más habitual de ruido y contaminación acústica en las zonas urbanas”. Más autos, más colapso, más contaminación. Hay que buscar otras alternativas.

En ese camino, el Ferrourbano aparece como una opción con enorme viabilidad en Córdoba. No porque sea fácil montar este medio de transporte en cualquier lado, sino porque en nuestra Ciudad ya existe el tendido vial. Es decir, ya tenemos una parte importante del trabajo hecha. Si el lector de esta nota ha transitado alguna vez por el Bv. Los Andes en Barrio San Martín, por la calle Bedoya en Cofico, por avenida Bulnes en Barrio Yofre, o Cruz Roja en Barrio Jardín, entre muchas otras, se acordará rápidamente de las vías. Hace pocos años, en 2013 para ser exactos, el Colegio de Ingenieros de la Provincia de Córdoba, presentó un proyecto ante las autoridades locales para avanzar en la implementación del Ferrourbano para nuestra ciudad y pueblos aledaños. Tras una exhaustiva investigación, los ingenieros llegaron a las siguientes conclusiones: 1. El tendido vial está en buen estado, sólo hace falta una pequeña inversión para recuperar algunos tramos, pero no es necesario cambiarlo (mucho menos sacarlo); 2. Poner en funcionamiento el Ferrourbano requeriría solamente un año de trabajo previo, que es lo que demoraría el acondicionamiento vial y de revitalización y creación de paradas para pasajeros. El mencionado proyecto habla de la necesidad de entendimiento entre los tres Estados involucrados en la planificación e inversión: Municipal, Provincial y Nacional. Si bien durante este año no ha redundado en mejoras sustanciales para los cordobeses, podemos decir que -al menos en lo gestual- hay buena relación entre el Intendente, el Gobernador y el Presidente. Es decir, las condiciones están dadas en plenitud.

Tampoco estaríamos inventando la pólvora: existen experiencias exitosas de esta modalidad de transporte en Mendoza, Rosario, y otras grandes urbes de Latinoamérica como Medellín (Colombia) y Curitiba (Brasil), de las cuales se podrían extraer aprendizajes sobre aciertos y errores en sus respectivas implementaciones, a fines de presentar una propuesta superadora y atenta a las características locales.

Por último, durante el primer gobierno de Ramón Mestre, en el año 2012, se aprobó la Ordenanza Nº 12.076, titulada “Marco Regulatorio del Servicio de Transporte Urbano de Pasajeros”. La misma establece que “el servicio de Transporte Urbano de Pasajeros funciona sobre la base de un sistema multimodal de transporte, bajo conceptos de complementariedad y con autoridad, planificación y control de operación única. El servicio se compone de 1) ómnibus; 2) trolebuses y 3) otros modos que se consideren oportunos en el futuro” (las negritas son del autor de esta columna). El gobierno actual es el mismo que impulsó esa ordenanza, en la cual, se subraya, se reconoce la importancia de contar con un sistema multimodal.

Teniendo en cuenta todo lo dicho nos preguntamos, y le preguntamos al ejecutivo Municipal: si tienen la solución al alcance de la mano validada por expertos en diversas ramas del conocimiento científico, si entienden que es importante contar con un sistema de transporte público multimodal, si reconocen que el tránsito colapsa a diario (por eso proponen “soluciones” como el Nudo Vial de Plaza España) ¡¿Por qué insisten en sacar las vías!? Gradualmente, convocando a todos los sectores y planificando con quienes vienen estudiando la problemática, podríamos ir implementando el Ferrourbano aprovechando ese tendido vial, ofreciendo una nueva alternativa de transporte, rápida, ecológica y barata, a los ciudadanos de esta ciudad. Sería una gran política de gestión en favor de todos los cordobeses.